Mi instante de mortificación nos envuelve durante lo que parece una eternidad. Luego Carl me coge del brazo y me aparta de Evelyn.
—Oye, Nikki…
Leo preocupación en su mirada.
—N… No pasa nada —le digo.
Me siento extrañamente aturdida y muy confusa. ¿Era esto realmente lo que esperaba con tantas ganas?
—Lo digo en serio, Nikki —dice Carl tan pronto como ha puesto una prudente distancia entre nosotros y nuestra anfitriona—. ¿Qué coño ha sido eso?
—No lo sé.
—¡Y una mierda! —replica—. ¿Lo conocías