Capítulo 53: El vestido perfecto.
—Gabriel, Emma, por favor no corran. — regañaba María la nana tratando de caminar tan rápido como le era posible. Recién regresaban del colegio.
Cuidar de dos niños tan pequeños y llenos de energía, a menudo podía ser un reto para la avanzada edad de la mujer. Gabriel y Emma se detuvieron para esperar a su vieja nana; ambos niños le tenían un gran cariño y amor a María, pues ella los había cuidado desde que eran prácticamente unos bebés.
—Vamos nana, queremos ver las caricaturas de la tarde. —