Parecía que por fin había llegado la calma después de una fuerte tormenta. Verónica y Mauricio regresaron a la suite del hotel sintiéndose los seres más felices del mundo. Verónica caminaba de un lado a otro, todavía asombrada; no podía creer que en solo unos días iba a tener a su hijo con ella. Por fin su pequeño bebé iba a estar de nuevo en sus brazos, y sabía perfectamente que todo era gracias a Mauricio, a su apoyo incondicional y a su amor.
Mauricio la miró con ternura, la abrazó fuertem