Verónica y Marta finalmente descansaron en cuanto escucharon los pasos de Rodrigo alejarse por el pasillo del hotel. El silencio volvió a la suite, pero el miedo todavía se sentía en el aire. Verónica se sentó en el sofá, tratando de normalizar su respiración.
Unos minutos después, el timbre de la suite sonó con suavidad. Marta miró por el ojo de la cerradura y vio al gerente del hotel. Abrió la puerta despacio. El hombre tenía el rostro muy serio y se disculpó por la hora, pero fue directo a