Mauricio llegó al tribunal de Nueva York muy temprano, decidido a dar el primer golpe legal contra Rodrigo de la O. Caminó por los pasillos con paso firme y se presentó ante el fiscal encargado para interponer la demanda oficial por el fraude y el robo del niño.
Al revisar los papeles, el fiscal frunció el ceño y miró a Mauricio con duda.
—Abogado, tengo una pregunta —dijo el fiscal, acomodando los documentos sobre su escritorio—. ¿Por qué viene a interponer esta demanda aquí en Nueva York?