El sol de finales de invierno despuntó sobre el horizonte de Santa María con una claridad cristalina. Las heladas de las semanas anteriores habían dado paso a una mañana luminosa, y el aire fresco del océano traía consigo la promesa de una primavera cercana.
En la residencia del faro, la jornada comenzó más temprano que de costumbre. Mateo cumplía su primer año de vida.
El salón principal estaba impregnado del aroma a mantecados y vainilla fresca que Martha preparaba desde el amanecer en la