El viento del norte trajo consigo las primeras ráfagas frías del invierno a la bahía de Santa María. Las mañanas amanecían cubiertas por una manta espesa de bruma marina que se disipaba lentamente con las primeras luces del alba, dejando al descubierto el horizonte gris y majestuoso del océano.
En la residencia del faro, el crujido del fuego de roble en la chimenea principal se convirtió en el sonido constante que marcaba el ritmo de los días. Mateo, que acababa de cumplir diez meses, ya se d