La mañana del foro amaneció con un cielo azul impecable y un sol tibio que iluminaba la bahía de Santa María. Las calles del puerto, por lo general tranquilas y marcadas por el ritmo pausado de los marineros, mostraban una actividad inusual pero ordenada.
Frente al nuevo edificio de la escuela de artes y oficios, varios vehículos ejecutivos procedentes de la metrópoli permanecían estacionados en línea. Representantes del sector financiero, ingenieros de la capital y analistas económicos camin