Capitulo 223: La Amo Tanto.
La luz matutina de finales de verano entraba tibia por los ventanales del primer piso, dibujando franjas doradas sobre el piso de caoba barnizada. En el comedor principal de la residencia del faro, la mesa de desayuno lucía tranquila: jarras de jugo recién exprimido, pan artesanal caliente y una jarra de porcelana con café negro.
Amelia permanecía sentada frente al ventanal que daba al jardín de lavandas. Mateo, a punto de cumplir cinco meses, descansaba en una sillita reclinable a su lado, a