—Olvídalo, no quiero escuchar más.
Con solo verla, supe que José le había dicho cosas hirientes. Repetirlo sería demasiado doloroso.
—Bebe un poco de sopa.
Olaia tomó el tazón y, al verme tomar la medicina, me preguntó: —¿Qué te pasa?
—Nada —Le conté sobre mi visita al hospital y mi encuentro con Ignacio—. No puedo controlarlo, así que tendré que tomar medicamentos.
—Te dije que iba al extranjero a ver cómo estaban las cosas, pero tú no quisiste. Hasta te uniste a Mateo para que José me lastimar