—Esto parece un robo.
Olaia entró tomando el brazo de Eloy: —Solo tu querida hija estaba muy preocupada, por eso voy a investigar un poco en secreto.
Eloy sonrió, divertido: —¿Ahora soy tu enemiga?
Olaia soltó una risa: —¡Por supuesto no! Perdona la broma, Eloy.
Eloy, conociendo su carácter, no se lo tomó a mal. La hizo sentar y dijo: —He charlado un rato más, ya entiendo tu ansiedad.
Me sorprendió: —¿Tú y mi abuela pueden hablar tanto?
Después de todo, tras el conflicto con Felipe e Isabella, m