—Le pedí a K que busque la forma de conseguir el antídoto.
Me sorprendí: —¿Y aceptó?
—Sí, pero siento que las esperanzas son pocas. Debemos prepararnos para un plan alternativo.
Mateo levantó la mano y alisó suavemente mi frente:
—Además, Sebastián le pidió a Ignacio que explore cómo retrasar la aparición del veneno. También hemos enviado la sangre de la abuela a laboratorios de primer nivel en el extranjero. Si logramos un poco más de tiempo, podrán desarrollar el antídoto.
—Delia, confía en mí