Lo ocurrido por la mañana me hizo estar distraída durante toda la mañana. Sentí como si hubiera dos pequeñas figuras peleando en mi cabeza.
Una me decía:
—Mira, en realidad sí le importas, incluso recuerda el día que se conocieron por primera vez.
La otra me decía:
—Hace poco ni siquiera recordaba que eres de la misma universidad que él, ¿cómo va a recordar ese día? Seguro que le preguntó a Rodrigo o a alguien más. ¡No vayas a caer en la locura del enamoramiento!
Al mediodía, dejé a un lado es