Después de la cena.
Llegaron algunos amigos más de Mateo y un invitado inesperado.
Era la primera vez que vi a Pedro, el hijo ilegítimo de la familia Vargas.
Vestía un traje negro y, al empujar la puerta del reservado, se apoyó en ella. Su rostro, ligeramente parecido al de Mateo, mostraba una expresión siniestra.
Mateo no alteró su expresión, como si no notara la presencia de Pedro. Despreocupado, jugó una carta.
José también jugó una.
—Tengo otra —anunció Mateo, levantando la última y arqueand