—Mateo… —dijo Lola, suavizando el tono y asumiendo un rol comprensivo.
—Quizás Delia pensó que habías muerto en el ataque y por eso tomó esa decisión. No es culpa de ella. En ese momento, incluso la policía había confirmado tu fallecimiento…
Un fuerte estruendo se escuchó por el celular, seguido de estática.
Mateo había lanzado algo con furia.
Lola sonrió satisfecha antes de sumergirse en su trabajo.
Después de tantos años junto a Mateo, había aprendido algo: en cualquier situación, solo se perm