Marc permaneció callado un buen rato, sin decir nada. No sabía qué estaba pensando.
Después de un tiempo, murmuró en voz baja: —¿Te dolió?
Negué con la cabeza: —Hace mucho que dejó de doler.
Él también negó con la cabeza: —No, me refiero a... ¿en ese momento te dolió?
—No fue gran cosa.
—Eso no ha sido lo más doloroso para mí.
—Recuerdo... —su voz sonaba algo nasal—, que hasta te asustabas cuando te ponían una inyección para sacarte sangre.
Sonreí levemente: —Antes me daba miedo el dolor. Ahora