Bajé la mirada. Aún me costaba aceptar la realidad.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar en lo que había hecho.
Para impedir que regresara con los Hernández, fue capaz de envenenar a la abuela.
...
Comparado con ella y Felipe, prefería a los padres que recordaba de mi infancia, aquellos que me cuidaban con tanto cariño.
Pero el destino es cruel. En el pasado, solo fui un sustituto para alguien más.
De repente, Mateo preguntó: —¿El hospital conserva registros de ginecología de esa época? ¿A