—¿Ñame? El menú ya había sido revisado, eso es imposible...
Blanca estaba segura.
Sabiendo que Irene era alérgica al ñame, la familia Hernández habría tomado precauciones.
Mateo le ofreció una taza de café a Blanca: —No se preocupe, ya confirmé con el restaurante que organizó la cena. Efectivamente, había polvo de ñame.
—Entonces, Delia...
Blanca recordó que yo también yo era alérgica al ñame: —¿Te salieron sarpullidos anoche por eso?
—Sí, no me fijé al comer.
Asentí.
Mateo añadió: —Abuela, no s