—José, ¿todavía te sigo preocupando, verdad?
José, con una expresión impasible, contestó sin rodeos: —Toma la medicina.
Paula, viendo una chispa de esperanza en su mirada, le preguntó con cautela: —¿Podrías… darme de beber tú?
—No.
José respondió de forma tajante, sin mostrar el más mínimo resquicio de duda.
Aunque necesitaba encontrar el video borrado esa noche, no iba a cambiar su actitud hacia ella tan fácilmente.
Si Paula había sido tan astuta para manipularlo hasta este punto, era imposible