Aunque no estaba enamorada, Olaia no perdía oportunidad de coquetear con guapos.
Si congeniaban, podían pasar días bebiendo y conversando; si no, al salir del bar, cada quien seguía su camino.
Pero con José la historia era diferente.
Olaia había reflexionado mucho sobre todo esto.
Con el tiempo, su distanciamiento de José se había debido en gran medida a las enormes diferencias entre sus orígenes familiares.
La familia de Izan, aunque menos adinerada que la de José, tenía menos pretensiones, y a