—No es por nada, es por Olaia.
—Ella fue la que apareció de repente y cambió todo entre nosotros.
José seguía de espaldas a Paula, pero al escuchar esas palabras, se giró.
Su mirada se volvió aún más fría y cortante, como si el hielo hubiese invadido sus ojos.
—Si fueras capaz de decirme la verdad, tal vez aún habría algo entre nosotros.
—¿Qué verdad quieres que diga? —Paula observó brevemente sus bolsillos.
—José, eres más inteligente que yo, deberías saber que grabar en secreto no sirve como p