La gran cama del dormitorio se hundió de repente.
Las sábanas, que estaban perfectamente estiradas, comenzaron a arrugarse de forma desordenada.
La luz exterior pasó de la cálida dorada del sol a un anaranjado atardecer.
Las sábanas ya no conservaban su forma original.
José levantó a Olaia y la cargó hacia el baño…
...
Las consecuencias de tener sexo en ayunas probablemente fueron que, a medianoche, tuvieron que calentar la comida.
Olaia, que tampoco había comido, ya no podía ni mover los dedos,