—No hace falta un'pero,— dijo Mateo mientras me daba una palmada en la cabeza—. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra. Él nos ayudó, y eso lo valoro, pero eso no justifica lo que le hizo a tu amiga.
No fue que tuviera algo personal contra José, pero sentía la necesidad de entender qué pasaba por su cabeza con respecto a Olaia.
Antes había sido tan distante y hasta cruel en sus palabras. ¿Cómo fue que de repente se comportaba de forma tan contradictoria, como si estuviera jugando a un juego qu