Capítulo 65: Te quiero mío para siempre.
El corazón de Rosalind latía desenfrenado, y no era para menos…
Ella estaba contra el lavabo, frente a su esposo. Donovan giró a su mujer, con una mano firme, dejando que ella quedara apoyada contra el lavabo frío y liso, viendo su reflejo desastroso y desnudo en el espejo empañado.
Detrás de ella, su marido, con esa expresión de diversión perversa que solo sus ojos intensos y verdes podían mostrar, la miraba con una mezcla de deseo y juego. Rosalind deseó gritarle que siga rápido, con la vo