Capítulo 47: La mujer de su pasado.
El corazón de Rosalind comenzó a latir desenfrenado. Sus ojos azules fijos en Alphonse, que la veía con esa intensa mirada dorada llena de frialdad, de rencor, y frustración que ya no podía ocultar más…
Pum~
¡Alphonse apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa! Se inclinó su rostro en dirección a Rosalind.
—¡Alphonse Ainsworth, vuelve a tu asiento! —exclamó doña Jacqueline, ofendida por el actuar de ese hombre.
—Alphonse —la voz de Sebastián también le llamó la atención, aunque en