Capítulo 46: Tensiones en la cena.
El vehículo oscuro avanzó lentamente entre los portones de la mansión. A lo lejos, el mayordomo de los Ainsworth esperaba acompañado de varios criados. Pero los ojos azules de Rosalind no miraban hacia el exterior: se mantenían fijos en el hombre que conducía a su lado.
El porte seguro y la serenidad de Donovan, su expresión firme y concentrada, lograban que ella se sintiera tranquila, protegida… muy diferente a la primera vez que había viajado con él.
Rosalind apretó su bolso sobre el regaz