Rosalind se sobresaltó, sintiendo un vuelco en el corazón.
—La banda es clásica, los postres tradicionales, los arreglos florales impecables. Perfectos, dignos y listos para cualquier evento familiar de los Ainsworth —él hizo una pausa, con su mirada verde penetrante—. Pero esta no parece la tú que conozco. Es más como… una misión de inspección.
Rosalind, tras ser señalada sin rodeos, respiró aliviada. Sus nervios se relajaron.
Se acercó a la cama, recogió la tableta, la desbloqueó y sacó