Capítulo 113: La fiesta inaugural.
Rosalind se separó lentamente de Donovan. El aire entre ambos seguía tibio, vibrando con la fuerza del beso que acababan de compartir. Su respiración aún era rápida, desordenada, y una sonrisa temblorosa le cruzó los labios.
La mujer levantó la vista y encontró los ojos verdes de su esposo. Había algo distinto en ellos: una calma profunda mezclada con un brillo que la hizo estremecer.
Ella se cubrió con la toalla, sujetándola contra su pecho, intentando ordenar los latidos que parecían no ob