C79: Todo eso provocó algo en mí.
Ámbar levantó la mirada de inmediato, como si la pregunta la hubiera despertado de un trance. Un brillo intenso, húmedo y dulce, se encendió en sus ojos. Su voz tembló un poco, pero no de duda, sino de pura emoción.
—Sí… sí, me gustaría —manifestó.
La doctora asintió, concentrándose unos segundos más en el monitor. Hizo un pequeño ajuste, inclinó el transductor con sumo cuidado y entonces, con la misma serenidad con que alguien revela un secreto hermoso, murmuró.
—Es un varón.
Ámbar parpadeó, c