C30: Mi esposa y la madre de mi hijo.
Ámbar sintió una incomodidad inmediata, aquella cercanía la había descolocado.
Mientras tanto, desde el otro extremo del salón, Alaska observó la escena. En cuanto vio a Vidal inclinarse hacia su hermana, una punzada de dolor le atravesó el pecho. Fue un sentimiento agudo, como si algo dentro de ella se contrajera. Pero no podía permitir que esa imagen continuara ni un segundo más.
Sin dudarlo, avanzó con paso decidido hasta donde estaban. Al llegar, tomó del brazo a Vidal con una sonrisa forza