C194: Quisiera que se rindiera de una vez por todas.
Ámbar abrió los ojos con incredulidad.
—Eso es absurdo —articuló—. ¿Cómo pudo pensar algo así?
—Al parecer estaban observando ropa para bebés. Yo supe de inmediato que no eras tú. Puedo reconocerte sin dudarlo. Sin embargo… —hizo una pausa— debo admitir que Alaska se veía como tú. Estaba increíblemente parecida a ti.
—Eso es imposible —afirmó Ámbar—. Alaska siempre ha tenido un estilo completamente diferente al mío. Su forma de vestirse, de arreglarse… nunca se parecieron a las mías.
—Lo sé —re