C185: No eres diferente.
Vidal se quedó petrificado, atravesado por una consternación que parecía haberlo dejado sin aliento. Su rostro, que minutos antes había exhibido una altanería casi provocadora, se desmoronó por completo.
Sus labios quedaron entreabiertos, como si las palabras se hubieran atascado en su garganta, y su mirada permaneció incrustada en Ámbar, incapaz de apartarse de ella. El desconcierto que lo embargó era tan evidente que por un instante pareció haber olvidado cómo reaccionar.
—Ámbar… —murmuró fin