C184: Me equivoqué contigo.
Vidal se asomó ligeramente hacia el guardia y murmuró, con un dejo de satisfacción.
—¿Lo ve? La señora Schubert finalmente ha salido a recibirme. Aunque debo reconocer que me hizo esperar bastante.
El guardia mantuvo el semblante neutro, pero giró el rostro hacia Ámbar cuando ella llegó a su lado. Ella respiró hondo y, sin apartar la mirada de Vidal, ordenó al guardia que abriera el portón.
Él obedeció, y el crujido del hierro al deslizarse marcó un límite invisible entre el hogar que la resgua