Capítulo cuarenta y uno: El amor es una mentira
"Narra Fabio Caruso"
Mi corazón estaba latiendo acelerado, con aquel retumbar terrible e insistente. Reconocí aquel latido. Me recordaba a cuando era un crío, cuando me escondía de los golpes de mi padre. Ahuyenté aquel recuerdo. Pero la furia que sentía no hizo sino aumentar.
—¿Cómo puedes pensar que no me importas, Sabrina? —cuestioné.
—Porque te alejas de mí cada vez que te digo que te quiero.
—Una vez más, Sabrina, estás confundiendo el sexo