Capítulo treinta y ocho: Enamorada de mi marido
“Narra Sofia Galanis”
De todas las razones que había imaginado para que quisiera seguir unido a mí, la de que estuviera obligado a estar conmigo por el dichoso contrato era la peor.
—Te has puesto pálida.
—Me duele la cabeza.
Quise retirar la bandeja. Apolo se inclinó para ayudarme.
—¡Puedo sola! —dije desencajada, pero él ignoró mis palabras y me agarró de la cintura para subir las escaleras de vuelta a la habitación juntos.
Una vez que me acomo