CAPÍTULO 53. YA NO MÁS
Estacionado frente al estacionamiento de unas cabañas a las afueras de la ciudad, Carlos Alejandro intentaba disipar la marea de nervios que tenía estancados en forma de nudos en su estómago. Tomó el termo con café que se había llevado del apartamento de Cris y bebió un trago de aquel líquido caliente.
Finalmente había llegado la hora de hablar con ella, de verla a los ojos y aclararlo todo. Se dirigió por un sendero de árboles inhalando el fresco aroma que brindaban los pinos que había alreded