CAPÍTULO 28. SABOR A MUJER
—Vamos a la casa —Carlos Alejandro expresó con seriedad, abrazando a Rosa Lilia para llegar al interior, todos lo hicieron en completo silencio, solo que Daniela y Danilo entrelazaron sus manos de cada lado a Briana, percibiendo un ligero cambio en su actitud.
Al ingresar el señor Arango ayudó a Lilia a llegar a su habitación, caminando despacio.
—Voy a solicitar que te suban un té —indicó.
—Gracias —comentó limpiando las lágrimas de sus mejillas.
— ¿Necesitas algo más? —preguntó antes de salir