CAPÍTULO 11. PERFECTA COMO MAMÁ
Eran tres meses los que Briana llevaba trabajando como la niñera oficial de los mellizos Arango, aunque no todo era miel sobre hojuelas, había logrado frenar las bromas de los pequeños. Se podría decir que vivían en armonía.
Estaba en el jardín, cuando ellos salieron después de quitarse el uniforme, la mirada de Daniela se iluminó al observar un hermoso mantel tendido sobre el césped.
— ¡Un picnic! —exclamó con emoción.
—Les dije que sí cumplían con todos sus deberes, les tendría una sorpresa.