Su mente se encontraba en otro lugar y vagamente era consciente del hormigueo que aún le recorría el cuerpo. Se había dejado llevar por la pasión y la lujuria del momento y sería una hipócrita si pensara o dijera que no lo había estado pensando desde que salieron de Dordogne. De hecho, acostarse con Logan ya no era un asunto pendiente y las cosas por fin estaban, dentro de todo, calmas. El problema, sin embargo, era que Lucía estaba enamorada y por más que supiera que solo fue sexo, su pobre y