Curiosidad.
Contó mentalmente hasta diez y agradeció porque Logan no se había dado cuenta de su mirada. Y sí, Lucía, esta vez, lo comió con la mirada. Ya no llevaba vestimenta formal, ahora tenía una camiseta mangas largas que parecía amoldarse a los músculos de los brazos y torso; un pantalón de mezclilla y unas zapatillas tipo vans. Era, en otras palabras, el sueño húmedo de cualquier mujer.
—Puedes dejar eso en la cama, después lo acomodas. —Pestañeó un par de veces, despertando del hechizo—. No hace fa