Amistad.
Recobrando un poco la compostura, volvió a llevar el teléfono a su oído…
—No te estoy llamando porque quiero o por lo que sea que estés pensando. Es solo que tu madre me llamó hace rato y…
—¿Qué mi madre qué? —interrumpió, negando con la cabeza.
Dios, debió haberlo previsto. Su madre nunca se quedaba con la duda… Ah, ahora entendía… Él también era como su madre. Debía ser cosa hereditaria o algo así.
—Que tu madre me llamó hace rato. Hablamos un poco y me preguntó si era cierto que nos dimos un