CAPÍTULO 10. Una madre soltera
Leo se quedó paralizado por un instante. ¿Un hijo? ¿Cómo que tenía...? ¡Bueno no era extraño que las mujeres tuvieran hijos solo que ella no se veía...! ¡Definitivamente no se veía como una mamá!
Le tomó algunos segundos dejar de estar aturdida y corrió tras ella escaleras abajo, alcanzándola antes de que lograra salir del edificio y se perdiera en la noche.
—¡Espera, Angélica, espera! —le gritó y llegó jadeando a su lado—. ¿Cómo que tu hijo... tienes un hijo?
—Pues sí, señor lombardo, tengo un