CAPÍTULO 11. La próxima vez descárgate conmigo
Por un momento Leo se quedó mudo. En la habitación contigua Gianni tocaba como si le fuera la vida en ellos y él no podía evitar estar realmente admirado por su talento. Era tan excepcional que podía interpretar la música de forma única y magistral, como si fuera un viejo y experimentado intérprete y no un chiquillo de diecisiete años.
—¿Ese es...? ¿Es tu hijo? —murmuró asomándose disimuladamente al cuarto y vio que el chico estaba tocando con tanta vehemencia como si estuviera en un concierto