Al día siguiente, Leila se dirigió al palacio para responder oficialmente a la convocatoria de Antonio. Preferiría estar buscando a Amara o a Tatum en ese momento, pero era importante que viera a Antonio también.
Lo último que quería era darle una excusa para que le impusiera legalmente cualquier tipo de castigo a ella o a su manada utilizando su desobediencia como pretexto.
“Declara tu propósito”, le dijo un guardia de aspecto rudo, un tipo tan alto como una montaña, que se le enfrentaba en