"¿Nos han enviado a siete de nosotros para acabar con esta cosa insignificante? Me siento insultado", dice uno de los rebeldes, escupiendo al suelo y mirando a Leila con asco.
"¿Quiénes son? ¿Quién les ha enviado?", pregunta Leila con voz fría, enseñando los dientes, extendiendo las garras y girando de lado a lado para mantenerlos a todos a la vista mientras la rodean.
Su corazón está errático, pero ella ya sabe que no hay necesidad de tener miedo, no la ayudará si quiere sobrevivir a esto. De