Antonio podía sentir la aprensión y el miedo de Leila cada vez que ella estaba cerca de él. Normalmente quería que la gente le tuviera miedo, por eso se había ganado la reputación que tenía, porque su magia se alimentaba del miedo de las personas, lo que le permitía controlar sus mentes y doblegar sus pensamientos a su voluntad. Pero con esta gatita era diferente, por alguna razón, no quería que ella le tuviera miedo.
Intentaba quitarle ese miedo cuando estaban juntos y controlaba su verdadero