“Maté a un hombre, Tatum, maté a alguien”.
Habían pasado dos días desde el incidente, pero Leila no podía dejar de pensar en ello. Ver al lobo al que había disparado transformarse en una hermosa mujer de su edad lo hizo aún más traumático.
“Salvaste a Clayton, hiciste lo correcto, no tenías elección”, respondió Tatum, apretándola con más fuerza, besándole la nuca y acariciándole la espalda con suavidad.
“¿Puedes hacerme un favor?”, preguntó él, haciéndola girar para que lo mire.
Leila asinti