Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo 33
Nunca imaginé que una sola frase pudiera hacer temblar todo lo que había construido. Pero Roman tenía esa habilidad: cada palabra suya podía ser un arma, y esa noche, lo sentí con toda su fuerza.
Estábamos en su despacho, las luces bajas bañando la habitación con un resplandor cálido que no lograba disipar la tensión que flotaba entre nosotros. Yo estaba sentada e







