Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo 32
Había pasado tanto tiempo jugando este juego, tejiendo cada mentira con cuidado, midiendo cada movimiento y cada palabra… y aún así, sentí que esta noche todo estaba a punto de cambiar. Roman me observaba como nunca antes lo había hecho: sus ojos oscuros eran un faro que podía atravesar cualquier fachada, y por primera vez, sentí que estaba tan cerca de mí como yo de él.







