Mundo ficciónIniciar sesiónEl primer aviso llegó disfrazado de rutina.
Un cambio de ruta. Un retraso mínimo. Un silencio demasiado largo al otro lado del teléfono. Nada que Roman no hubiera visto mil veces antes… y nada que yo pudiera permitirme ignorar.
Estábamos desayunando cuando uno de sus hombres llamó para informarle de un “pequeño contratiempo” en el puerto del norte. Roman escuch&oa







